
Lee también: El artista estadounidense Govan presenta “night in”
Tras el lanzamiento, “Et al.” de Jiony se confirma no solo como su proyecto más colaborativo, sino también como el más íntimo y universal a la vez. El título, una abreviatura académica que significa “y otros”, se revela como una ingeniosa paradoja: al ceder el protagonismo a una constelación de voces, el productor mexicano logra construir un autorretrato más complejo y conmovedor que en cualquier trabajo en solitario.
El disco funciona como una terapia de grupo sonora. En pistas como “El Desierto De Tu Cuerpo” con la pintora Ana Ragá, o “Elegy For The Girl I Used To Be” con la poeta Ashlee Haze, Jiony no musicaliza textos, sino que construye ambientes donde la palabra se convierte en otro instrumento más, cargado de una vulnerabilidad cruda. La producción, minimalista y cálida, actúa como un diván sonoro: los loops repetitivos, los bajos profundos y las texturas lo-fi invitan a la introspección, a escuchar entre líneas el eco de las confesiones ajenas que, de alguna manera, sentimos propias.
El mayor acierto es que, pese a la diversidad de colaboradores (desde la potencia local de Eva de Marce hasta el soul francés de Audae), el álbum respira una cohesión emocional única. Jiony no es el director de una orquesta, sino el curador de un espacio seguro donde cada invitado deja una parte de su alma. El resultado es un viaje de 14 estaciones que nos habla de pérdida, memoria, amor y deseo, con una honestidad que solo la suma de muchas verdades puede lograr. “Et al.” es, en definitiva, un disco ajeno que termina sintiéndose profundamente personal.

