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Estreno: “filmes del cuarto oculto” de Bifrontismo

Cinco postales sonoras desde el borde del abismo

Bifrontismo, la banda tapatía de darkgaze y dream pop, regresa con “filmes del cuarto oculto”, un EP de cinco canciones que profundiza en las grietas de la pérdida con una honestidad que duele y reconforta al mismo tiempo. Lejos de ser un simple acompañamiento de su álbum debut “el lado oscuro de la fábula”, este material se erige como una obra independiente que encuentra en el vacío y la ausencia su territorio más fértil.

El contexto de creación del EP es parte fundamental de su identidad. Gestado en una sala de ensayo de Guadalajara y reflexionado en un bar al otro lado de la calle, “filmes del cuarto oculto” conserva esa sensación de intimidad casi confesional, como si el oyente estuviera asomándose a conversaciones privadas entre amigos que han decidido transformar su dolor en arte. No hay aquí la frialdad del estudio profesional ni la distancia del productor externo; el material fue grabado, mezclado y masterizado en el home studio de la banda, en un entorno rural a las afueras de la ciudad. Ese origen artesanal se percibe en cada capa sonora: todo suena cuidado, sí, pero también suena humano, con las imperfecciones que dan carácter a las grandes obras.

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Un viaje por cinco estaciones del duelo

La apertura con “piel, alianzas y ataúdes” es una declaración de intenciones. La metáfora central —una bruja que devora a su víctima mediante la seducción del placer mundano— funciona como un espejo de las relaciones que nos consumen en silencio, aquellas donde entregamos partes de nosotros sin siquiera notarlo. La instrumentación, fiel al sonido darkgaze que caracteriza a la banda, envuelve la voz de Omar Rojo en una capa de distorsión cálida que no oculta la vulnerabilidad, sino que la protege.

“fantasma” aborda el limbo existencial de quien ya partió pero no puede abandonar este plano. Es quizás el tema más existencial del EP, una meditación sobre la incapacidad de la razón para comprender lo que viene después de trascender. La música aquí se vuelve más etérea, más suspendida, como si el tiempo mismo se hubiera detenido para acompañar al protagonista en su confusión.

El momento más inquietante llega con “portal”. Basada en una historia real, la canción retrata la perspectiva de una mente con una percepción atípica de la muerte, traduciendo la situación con una inocencia que resulta tan conmovedora como perturbadora. Bifrontismo logra aquí algo difícil: abordar lo macabro sin caer en el sensacionalismo, encontrando la humanidad en el lugar más inesperado.

“7023” explora la sensación de quedar suspendido en el tiempo, atrapado en el limbo entre un estado mental perpetuo y lo real. Es la pieza más abstracta del conjunto, tanto lírica como musicalmente, y funciona como un puente hacia el cierre del EP.

El broche de oro lo pone “arco” , una pieza instrumental que evoca la paz después de la batalla. No es un final triunfal ni alegre; es la calma que sigue a la tormenta, el momento en que, derrotados pero aún en pie, nos sentamos a contemplar las ruinas de lo que alguna vez fue. La ausencia de voz aquí es significativa: después de todo lo dicho, solo queda el silencio habitado por instrumentos que dialogan como viejos conocidos.

Un sonido que envuelve sin asfixiar

Musicalmente, “filmes del cuarto oculto” se mantiene fiel a la identidad que Bifrontismo ha construido desde sus inicios en octubre de 2021. Los tintes oscuros, los pasajes enérgicos y las atmósferas envolventes siguen siendo la columna vertebral de su propuesta, pero hay en este EP una madurez notable en el uso de los contrastes. Los momentos de mayor intensidad no explotan, sino que se expanden como manchas de tinta sobre papel secante; los silencios no son vacíos, sino espacios cargados de significado.

La producción, a cargo de la propia banda, captura esa calidez orgánica que a menudo se pierde en trabajos más pulidos. Los sintetizadores y teclados de Emet Macías crean texturas que envuelven sin asfixiar; las guitarras de Omar Rojo oscilan entre la delicadeza y el muro de sonido con naturalidad; el bajo de Mario Díaz y la batería de Marcos Chávez sostienen el entramado con una solidez que permite a los demás instrumentos flotar sin perder el ancla.

Conclusión

“filmes del cuarto oculto” es un EP que no teme mirar de frente a la pérdida, sino que la abraza y la transforma en arte. En cinco canciones, Bifrontismo logra lo que muchos álbumes dobles no consiguen: construir un arco emocional completo, coherente y profundamente conmovedor. No hay aquí falsas promesas de superación ni finales felices forzados; hay, en cambio, la aceptación de que a veces solo queda sentarse entre las ruinas y aprender a apreciar la calma que sigue a la tormenta.

Para quienes buscan en la música un refugio para sus propios duelos, para quienes entienden que la oscuridad también puede ser un lugar habitable, “filmes del cuarto oculto” es una compañía necesaria. Bifrontismo no solo ha entregado un EP sólido; ha entregado un testimonio sonoro de que, incluso en la pérdida, no estamos solos.